XXIII

¿Cuándo el vértigo deja de asomarse para encontrar a la niña que fui y la mujer que soy? Es en este lugar, donde el crujir de los bosques susurra a los sueños de quienes duermen, donde lloro a la tumba que se encuentra llena de flores. Es en esta hora, donde busco refugio en la espera de tu ausencia, donde el existir se vuelve indomable.

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